Noticias Gerardo Mosquera: Chile y sus mujeres en la Bienal de Venecia 2015

12 Enero, 2015

El curador cubano fue el encargado de comandar el jurado que seleccionó a las artistas que representarán a Chile en la Bienal de Venecia, el próximo año. En esta ocasión –y por primera vez– la comitiva irá a cargo de un equipo enteramente femenino: Nelly Richard, como curadora, Paz Errázuriz y Lotty Rosenfeld, como artistas. “Favoreció el hecho de que fueran mujeres”, cuenta Mosquera en esta entrevista exclusiva para Arte Al Límite.

Por Fabio Neri San Román
Imágenes cortesía de Jorge Brantmayer y del CNCA

Gerardo Mosquera tiene historia con Chile. En 2006 editó en nuestro país el libro Copiar el Edén, en el que hacía un lúcida crítica al estado actual del arte chileno, y desplegaba una amplia lista de artistas nacionales, la mayoría jóvenes, cuyas potencialidades podían transformar el medio. En su prólogo, definía el arte chileno como endogámico, afincado entre sus cuatros paredes, desinteresado de abrirse al mundo, pero al mismo tiempo, con una proyección y calidad gigantes. Mosquera, con una vasta trayectoria a cuestas –es crítico historiador del arte y escritor, fundador de la Bienal de La Habana y curador adjunto del New Museum of Contemporary Art de Nueva York hasta 2009, entre otras cosas– propuso la apertura de las barreras que contenían a Chile, y, sobre todo, la necesidad de darle una mayor visibilidad a su arte. El resultado fue precisamente ese. “Creo que el libro ayudó en esa dirección, porque el libro es ya un esfuerzo en esa vía”, señala Mosquera.

Esta fue una de las razones para que fuese designado, por el CNCA, como presidente del jurado que escogería al artista que comandaría el pabellón de Chile en la Bienal de Venecia 2015 –el cual fue reducido casi a la mitad de su tamaño con respecto al que tuvo Alfredo Jaar, en 2013. Aunque decir el artista no es correcto, ya que, por primera vez desde que Chile tiene pabellón en la Bienal, se eligió a un curador. En este caso fue la franco-chilena Nelly Richard, comisaria del proyecto Poéticas de la disidencia, realizado por las destacadas artistas nacionales Paz Errázuriz y Lotty Rosenfeld. Se trata de dos cubos, uno negro y uno blanco, desde el cual, respectivamente, Errázuriz y Rosenfeld expondrán fotografías y un multimedia. “La competencia fue realmente muy dura porque se presentaron, a pesar del poco tiempo que brindó la organización, un gran número de proyectos, muchos de ellos muy interesantes y muy competitivos”, explica Mosquera.

¿Por qué fue elegido el proyecto de Nelly Richard, Poéticas de la disidencia?

Realmente había una buena cantidad de proyectos de muy buen nivel profesional. Al final la cuestión quedó entre dos o tres, y el ganador a mí me parece que tiene tres avales bien fuertes: uno, que es la presencia de Nelly Richard, una personalidad respetada y que es capaz de articular un proyecto muy bien; dos, la participación de artistas chilenas muy importantes como son Lotty y Paz; y tres, la solidez que este proyecto representaba, un proyecto más clásico, un proyecto que quizás no tomaba tantos riesgos ya que se trata de dos figuras consagradas, dos artistas que han realizado una órbita importante. El proyecto en términos curatoriales es bastante ortodoxo: si tú lo ves, se trata de un cubo blanco y un cubo negro juntos en el pequeño espacio del pabellón de Venecia, que en esta ocasión es menor que el que tuvo Alfredo Jaar en la bienal pasada. Es un proyecto muy estable y pienso que eso influyó en el jurado.

¿Qué conclusiones sacas de este nuevo proceso?

El proceso está muy bien. Creo que hay que perfeccionarlo en algunos aspectos, pero está muy bien porque se trata de una convocatoria abierta: los proyectos finalistas se presentan con la presencia de los propios curadores que hacen presentaciones orales frente al jurado. Por lo tanto me parece que se ha democratizado bastante le proceso de selección. El jurado tuvo algunos defectos este año en el sentido de que contaba con la presencia de dos galeristas que son personas muy respetables, pero que en un jurado implican un conflicto de interés. También me pareció que el jurado era demasiado institucional, quiero decir: había personas que estaban ahí no por ellas mismas sino por las instituciones que representaban. Eran personas más que respetables y calificadas, como [Francisco] Brugnoli, pero Brugnoli no fue como Brugnoli, fue por el museo [MAC]. Ahora, más allá de esto, es una manera de escoger el representante de Chile en Venecia muy democrática, y que se hace sin participación de políticos ni de burócratas. Otro problema que hubo fue el poco tiempo que tuvieron los postulantes para preparar su materiales. Yo quedé impresionado con lo bien y lo profesional que lo hicieron en tan poco tiempo, y esto es algo que siempre he dicho: en Chile hay un nivel profesional muy alto, y esto le permite a la gente preparar una postulación bien hecha en poco tiempo.

¿Trabajos como el de Richard, Errázuriz y Rosenfeld siguen consolidando la imagen del arte latinoamericano como arte político?

A mí lo que me parece peligroso es crear un cliché del arte latinoamericano como político, pero esto no impide reconocer que mucho arte en América Latina ha sido político. Y me parece que es así en respuesta a la situación del continente con tanto conflicto, tantos problemas sociales, tantas desigualdades, entre otras cosas. Entonces eso ha inclinado al arte por una vena social y política, y afortunadamente, lo han hecho de un modo no panfletario, no literal, sino potenciando los mecanismos tropológicos propios del arte para abordar estos temas de una manera diferente, no como lo haría un discurso político, o propagandístico o sociológico. Entonces, no me parece un punto en contra que Lotty presente una obra sobre estos temas que, además, se inscriben en una cuestión global. Son cosas que están en el ambiente más allá de Chile. Lotty es una artista eminentemente política, en cambio Paz va por otra línea, es una artista que toca temas más humanos, más existenciales por así decirlo.

¿Ese balance entra ambas cosas condujo a la elección finalmente?

Sí. Y otra cosa que ayudó al proyecto, aunque te aclaro muy bien que no fue elegido por esto, pero sí le favoreció, fue el hecho de que fueran mujeres. Hasta ahora no había habido presencia de mujeres en las representaciones chilenas en Venecia, de modo que eso jugó un tanto a favor.

¿Cuáles son tus expectativas de la recepción que tenga Poéticas de la disidencia, en Venecia?

Yo invité a Paz a Photo España, donde ella tuvo un gran impacto. Fue un descubrimiento y no cabe duda que tuvo impacto. Después, como resultado de eso, la invitaron a hacer una exposición en una galería en Madrid. Lotty, en cambio, ya ha tenido un poco más de presencia internacional. Estuvo en una Documenta, de hecho. Entonces, yo creo que si queda bien el multimedia que ella va a hacer, puede ser de mucho impacto. Si ella logra algo de gran calibre, no cabe duda que va a tener un impacto muy positivo. Y pienso que la obra de Paz va a resultar un descubrimiento para la gente y va a tener un impacto también. Yo estoy seguro de que Nelly podrá articularlo todo muy bien, si es que hay los recursos para hacer una presentación digna, aunque el pabellón sea pequeño.

©Arte al Límite